Sin depender de recomendaciones.
Sin quemar dinero en publicidad que no entiendes.
Sin esperar a que “el contenido” haga magia.
¿Te suena esto?
El ciclo de la propuesta vacía:
Te piden información por correo… y ahí se acabó todo.
Haces propuesta tras propuesta y no cierras.
Dicen que "quieren lo que haces", pero la reunión nunca sucede.
Conversaciones eternas que mueren justo antes de la propuesta.
Te preguntan el precio antes de entender tu valor.
Te dicen: “hay otros que hacen lo mismo, más barato”.
El error del experto que no sabe vender:
Crees que por ser muy bueno en lo que haces, la venta no va contigo.
Intentas construir autoridad enumerando estudios y cursos en lugar de resolver problemas.
Te complicas usando lenguaje difícil creyendo que eso te da estatus.
Das de más y recibes de menos.
Sientes que no entienden tu valor… y terminas viendo cómo contratan a alguien que no resuelve ni la mitad que tu por el doble.
Conversaciones sin dirección:
Alguien responde un saludo y esperas que te compre por arte de magia.
Quieres pasar a la transacción antes de saber con quién estás hablando.
No sabes identificar si es un cliente real y terminas interrogándolo como a un sospechoso.
Después de hablar días con alguien, descubres que no tiene presupuesto o no tiene autoridad.
Mandas links al azar jugando al “a ver si pega”.
Le das el control total de la conversación al otro.
El desgaste emocional y operativo:
Piensas que insistir es molestar, así que mejor no haces nada.
Respondes “gracias por responderme” a desconocidos que te ignoran o te tratan mal.
Un cliente que no responde te arruina el día.
Das seguimiento para obtener lo que TÚ quieres (“¿nos reunimos?”), no para identificar lo que el cliente necesita resolver.
Coleccionas contactos que nunca podrán ser tus clientes.
Confundes prospección con marketing digital y crees que "el contenido" hará el trabajo sucio.
Tienes un negocio serio… pero una estrategia comercial inexistente.
Durante más de 20 años, empresas me han contratado para que les diga qué hacer para crecer con éxito y cómo tomar decisiones comerciales de bajo riesgo.
Por ejemplo:
- Un cliente pagó más de 10,000 USD para saber si debía entrar a una ciudad o a otra en EUA.
- Otro pagó 1,500 USD para saber cómo debía diseñar un producto para competir en un mercado donde no tenía experiencia.
A estas empresas les damos respuestas concretas:
qué hacer,
qué no hacer,
qué decir,
a quién,
y cómo,
para alcanzar el resultado que buscan.
Y cuando no conviene entrar, también se los decimos.
Esto lo hemos hecho por dos décadas.
Pero un día voltee a ver a empresas pequeñas, profesionistas y consultores.
Y descubrí esto:
Tienen soluciones valiosas, incluso geniales…
pero nunca llegan a la propuesta.
¿La razón?
Confunden “ser muy bueno en lo que haces” con saber llegar a la mesa de negocio.
Confunden prospectar con hacer marketing.
Y confunden “actividad” con “dirección”.
Salir al mercado sin una estrategia comercial es trabajar a ciegas.
Intentar vender sin diagnóstico es perder antes de empezar.
Yo lo viví.
Y por eso convertí mi propia metodología en un sistema replicable.
Un sistema que hoy han usado más de 150 clientes desde 2022.
Un sistema que se mejora semana a semana en sesiones de trabajo.
Ese sistema es Directo al Negocio.
Sin prospección no hay clientes.
Pero para prospectar necesitas dirección comercial.
La dirección es el mapa.
La prospección es el vehículo.
La mayoría se sube al vehículo sin mapa.
Aquí tienes ambos.
Aquí no hay teoría; se ejecuta sobre tus conversaciones para que domines tres áreas críticas:
I. El Arte del Diagnóstico y Filtro
Identificación de Calidad: Cómo distinguir al cliente correcto de un "coleccionista de propuestas" en minutos.
Criterio de Avance: Saber cuándo acelerar una conversación y, más importante, cuándo frenar para no perder tiempo.
Lectura de Mercado por Comportamiento: Aprender a leer lo que tus clientes necesitan desde las conversaciones, no desde tableros.
II. Ingeniería de la Conversación (Sin Scripts)
Dirección Estratégica: El camino exacto desde el saludo inicial hasta la mesa de propuesta.
Avanzar sin Perseguir: Cómo mantener el interés del cliente sin quemar el contacto ni parecer desesperado.
Diagnóstico de Objeciones: Resolución de dudas en tiempo real para que la conversación nunca se estanque.
Comunicación de Autoridad: Proyectar seriedad y claridad profesional para que dejen de compararte con otros o por precio.
III. Estructura y Productividad del Experto
Precisión Comercial: Definir con exactitud el quién, el qué y el cómo de tu oferta.
Sostenibilidad: Cómo mantener la constancia comercial y el avance semanal sin agotarte ni descuidar tu operación.
Independencia de Plataformas: Que el sistema viva en tu capacidad de resolver problemas complejos, no en una herramienta de moda.
"Tengo mas de 20 años con mi negocio, y me creía muy bueno vendiendo y me estoy dando cuenta de que en realidad nunca me había enfocado en el cliente."