Casi todo el tiempo estoy haciendo trabajo personal, me he acostumbrado a eso, para mí hacer esto es como hacer ejercicio, estudiar, leer, o lo que sea que para tí sea parte de lo que te gusta hacer.

Realmente no hay nada  nuevo cuando hacemos trabajo personal, en cuanto a conceptos, sino que  vamos viendo las cosas de diferente manera,.... un amigo dice que es como crecer en espiral... cuando pasas por el mismo lugar, que parece conocido... pero no es lo mismo, la experiencia nos hace ver las cosas de diferente manera, cada vez... y aprender cosas nuevas de nosotros.

Este ultimo mes, por experiencias personales, he estado reflexionando sobre lo que se va presentando en nuestra vida.
Como cada persona que se presenta, nos muestra partes de nosotros: partes que queremos ver y partes que no.

Sé que nos presentan partes de nosotros que no queremos ver o que juzgamos malas o que escondemos cuando nos molesta o nos duele lo que la otra persona hace.
Esto que te digo, ha sido algo liberador, en todos los sentidos.

Te voy a explicar por qué.

Hay partes de nosotros que están escondidas.... que no queremos ver que ahí están.
Y cuando alguien nos la muestra, es nuestra oportunidad para aceptar y abrazar esa parte de nosotros que no conocíamos.
Cuando hacemos esto....el tipo de personas con las que te relacionas empieza a cambiar.
Empiezas a relacionarte con personas con quienes... aprenderás otras cosas, si quieres.
Si no... se presentará una y otra vez la misma persona en tu vida... con diferente cara, con diferente nombre, en diferentes situaciones... pero será la misma, hasta que veas esa parte de tí que no has querido ver, que estás juzgando o que no conoces.

Entender esto, así, me ha parecido tan liberador que hoy puedo decir que agradezco profundamente a todas las personas que me ayudaron a entender esto. 
Puedo decirte que no me ayudaron de una manera en la que yo me sentí cómoda o contenta.... al contrario, me sentí mal.
Pero como fueron seguiditas y me dí cuenta de que todas me hacían sentir de la misma manera empecé a buscar qué es lo que estaba pasando adentro de mí
Yo no creo en la casualidad ni en las coincidencias.
Yo estoy absolutamente convencida de que cada uno de nosotros creamos nuestras vidas.
Y por eso, es que me dí cuenta de esto.

Asi, hoy ya entendí, que cuando me encuentro personas con las que tengo ciertas emociones, experiencias, sentimientos que me molestan, solo me están mostrando algo de mí que me falta aceptar y abrazar.

No se trata de los demás.
La vida se trata de cada uno de nosotros.