Aquí te dejo una receta para ser infeliz:
Siéntante en un lugar donde nadie te moleste.
Piensa en tí y cada vez que aparezca la posibilidad de pensar en otra cosa, regresa a tí.
Piensa en tu infancia, en todas las veces que te has equivocado.
En todas las maneras en las que la gente te ha tratado mal.
Recuerda todas las veces en que las cosas podrían haber sido mejor.
Incluso si alguien no te ha hecho nada, piensa que podría haberlo hecho.
Repasa una y otra vez las situaciones que te han hecho sentir mal.
Piensa en lo que has perdido en tu vida.
Piensa en tu cuerpo, en tu edad, en todo lo que has hecho.
En todas las cosas que no han sido como tu has querido.
Si haces esto 15 minutos todos los días, lograrás ser infeliz.

El antídoto para esto es:
Hazte consciente de las bendiciones y regalos que hay en tu vida.
De las personas que están cerca de tí y que te dicen, de cualquier manera: Te veo.
Agradece lo que tienes.
En cuánto te levantes, espera cosas buenas en tu vida.
Manténte agradecido (a)
Manténte en una actitud de libertad y de perdón.
Sal y haz lo que te hace feliz.
Todo vale la pena.
Lo que sea que quieras lograr, al principio tal vez fracases con frecuencia, pero si insistes,
te convertirás en un experto (a).
Ten claridad de lo que quieres en tu vida.
Así podrás decirle que no a todo lo que no sea lo que tu quieres.
Todos los días, reconócete por algo y date las gracias.
Mientras estés repirando, tienes la oportunidad de crear.





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