Hay un cuento que cuentan en algunos cursos de desarrollo personal cuando hablan de tener lo que queremos. 

De alguien que está en una inundación después de una tormenta y que le pide a Dios que lo rescate.... él está en el techo de su casa para no ahogarse... pasan en una lancha y el la rechaza diciendo: le pedí a Dios que me rescatara, voy a esperarlo. Después pasan en un helicóptero y les dice lo mismo. Al final, cuando el agua rebasa la altura del techo, pasa una tabla en la que él podría apoyarse y piensa: "No, le pedí a Dios que me rescatara" y deja ir la tabla. Por supuesto... se ahoga.
Cuando llega al cielo, le reclama a Dios: 
-¿Por qué no me rescataste? 
Y Dios le dice: 
-Te mandé una lancha, un helicóptero y una tabla y no quisiste ninguna.

Desde la primera vez que escuché éste cuento, en cuánto aparece la primera opción - digo, porque cada quien lo cuenta como quiere - pensé: ¡Ahí está! ¡Tómalo! y me pareció muy extraño que no lo hiciera.... adivinar el final del cuento no me pareció difícil ni sorpresivo.

Sin embargo, es fácil caer en esto ¿sabes?
Queremos cosas que cuando las tenemos no nos damos cuenta.
Y esto sucede porque ponemos condiciones.
Ponemos nuestras muy limitadas condiciones humanas.
Que las cosas sucedan en cierto órden, con determinados recursos, que tengan un lugar en particular.

Estoy segura de que en éste momento  tienes cosas que has querido toda tu vida y que no has reconocido que ya las tienes.
¿Qué es eso que YA tienes, que habías querido toda tu vida?
Y puede ser algo tan simple - en mi caso - que quería poder llegar a mi casa exáctamente frente a la cocina para poder bajar el super sin tener que recorrer 30 o 40 metros con las bolsas en la mano, subir y bajar escaleras, para poder dejarlas a dónde iba - y que es algo que tengo en éste momento y me dí cuenta hace poco.
O algo que has anhelado desde lo más profundo de tu corazón y que lo tienes, solo que no en la forma, el lugar o cualquier otra condición que tu hayas puesto.
Y entonces no te das cuenta de que eso que querías lo tienes exáctamente frente a tu nariz.
¿Te ha pasado?

El agradecimiento es la frecuencia de la abundancia.
¿Qué significa ésto en términos prácticos?
Creo que ésta es una de las frases que pueden ser difíciles de aterrizar.
Agradecer es un estado del ser, no es un acción.
El nivel mas básico de agradecimiento es cuando yo recibo algo que me gusta y doy las gracias.
Esto por supuesto que ayuda, porque para dar las gracias, primero hay que tener la capacidad de darnos cuenta de que estamos recibiendo algo, y esto lo digo, porque el reconocimiento es fundamental, reconocer a otros, su esfuerzo, acciones, intenciones, lo que nos dan; reconocer lo que sucede cada día.
El nivel de agradecimiento que nos conecta con todo lo que hay, que es lo que significa la abundancia, es un estado, es SER agradecido (a).
No hay que estar iluminado para esto, ni meditar y matarte de hambre para lograrlo.
Es el simple hecho de reconocer que por mi misma, no puedo respirar. 
Por mi misma, no puedo hacer que mi corazón lata. 
Hay algo mas grande que yo, que hace que esto suceda. 
Cuando reconozco esto, puedo estar en un estado de agradecimiento, porque estoy viva.
Cuando me reconozco así, y soy agradecida, entonces, puedo recibir todo lo que hay para mí.

Entonces, éste es el tip:
Para RECIBIR lo que quiero, primero, soy agradecida.
Cuando soy agradecida, me es mas fácil reconocer lo que llega a mi vida, que cuando estoy poniendo condiciones.


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donde puedo ayudarte a tener mas claridad en definir la vida que amarías vivir,
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