En muchas corrientes y desde la biblia incluso, se habla de estar en la misma frecuencia cuando quieres algo nuevo en tu vida.

Una de las corrientes donde se habla mas de esto es en todo lo que tiene que ver con Transformación.

Es decir: crear en lugar de resolver.

Primero creamos lo que queremos y después vamos hacia eso. 
No podemos llegar a un lugar que no sabemos qué es, cómo es, cómo se siente, como somos cuando estamos en eso que queremos.

Hay que ser diferentes.

¿Diferentes a qué?

A lo que estamos siendo en este momento si los resultados que estamos viendo a nuestro alrededor no es lo que queremos.

Partiendo de que nuestros pensamientos generan sentimientos, estos acciones y entonces se muestran los resultados, no podemos cambiar lo que sucede a nuestro alrededor resolviendo los resultados.

Que es lo que la mayoría de la gente hace: quiere cambiar lo que está viendo en su vida.... normalmente haciendo más de lo mismo. Y entonces: nada cambia, al contrario, se pone peor.

Desde que empecé a estudiar este tipo de cosas ( hace mas de 20 años ) mi pregunta siempre es: ¿cómo?

Los conceptos son entretenidos y eventualmente pueden llenar nuestra cabeza de ideas inútiles y nuestro corazón de soberbia.

Los conceptos sin acción no sirven.

Por eso yo me pregunto: ¿Cómo se hace eso que dicen que funciona para lo que sea?

La intención de estos mensajes es que lo que sea que yo te comparta, sepas cómo se hace.

Eso son las herramientas.

Yo estoy en contra de las recetas. 
Porque si se te presenta una situación diferente y no tienes receta, te quedas ahí.
Las recetas, desde mi muy particular punto de vista, es una manera de controlar.
Las recetas no te dan independencia, al contrario, hacen que dependas de quien las dá y en cuestiones de crecimiento personal eso va totalmente en contra de la intención, que es la libertad.

Yo prefiero herramientas, así, cuando se te presentan algo, ya sabrás cuál sacar para cambiar lo que necesites.

Y esto se lo agradezco a mi padre. 
El no me resolvía las cosas, me daba recursos para hacerlo. 
Gracias a eso, he podido salir adelante en cualquier situación. 

Así que hoy, haciendo honor a mi padre en su perfección y en su imperfección; en lo amoroso y en lo aterrador,  te comparto esta súper herramienta para que puedas tener las frecuencia de lo que quieres y te mantengas ahí todo el tiempo que quieras hasta que logres lo que amarías vivir en tu vida.

Porque para tener lo que queremos habemos de tener la frecuencia de eso que queremos, conectarnos con eso.

En el correo de ayer te hablé de nuestro cuerpo.

Cómo con las sensaciones que tenemos en nuestro cuerpo podemos saber si algo está o no bien para cada uno de nosotros y cómo es una súper herramienta para saber si seguimos o no con algo.

Hoy, nuestro cuerpo, es también el principal indicador de si estamos o no en una frecuencia, si estamos o no sintonizados con lo que queremos.

Cuando creamos lo que queremos, si somos específicos, si podemos irnos a esa imagen y vivir ahí, vamos a sentirnos mas vivos... sentir que tienes la relación que quieres, te dedicas a lo que te gusta, vives en bienestar pleno y tienes tiempo y dinero para estar donde tu elijas, genera una emoción. 

Esa emoción la vas a sentir en tu cuerpo.

¡Esa es la frecuencia!

Y tu cuerpo te dice si estás o no ahí.

Es simple, es sencillo y también riguroso.

En el sentido de que hay que comprometernos con nosotros mismos para estar atentos a lo que está sucediendo, para estar conscientes de si estamos siendo o no, la persona que tiene eso que quiere.

Y esto, nos lo dice nuestro cuerpo.

Hoy por la mañana después de un año, fuí a dejar a mi hija a la escuela, va a estar un rato corto ahí.

Recorrí el camino que hacía un año no recorría, pero que antes podía hacerlo hasta 4 veces al día - horarios de clases, clases extras, reuniones... en fin.

Mi cerebro reconoció el camino, mi cuerpo sintió la presencia de mi hija a un lado mío como antes era todos los días, se dispararon miles de estímulos en mí.... y recuerdos por supuesto... verla bajarse del coche, entrar a la escuela, esperar a que la reciba el policía y la deje pasar...y hasta entonces, tomar el camino de regreso a casa porque sé que va a estar bien.... me hizo recordar cosas que hacía mas de un año no lo hacía.... y me seguí...no me detuve.... me fui a la casa en la que vivía antes, a lo que hacía antes, a las personas con las que vivía antes y empecé a sentirme igual a cómo me sentía entonces... ¡por supuesto!

En instantes, mi frecuencia había cambiado por completo.

Me empecé a sentir incómoda, con opresión en el pecho, casi al borde de la lágrima.

¡Alto!.... ¡alto, por favor!.

Retomé lo que yo quiero en mi vida,  cómo me encantaría que fuera mi vida.

En lugar de dejar a mi cerebro pensar lo que le dé la gana, tomé el control.

¿Qué es lo que quiero?

Y como es algo en lo que pienso todo el tiempo, ya tengo memoria de esto.

El simple hecho de recordar lo que quiero, cambió mi estado en el instante.

Volví a sentirme ligera, expandida, contenta y en paz.

Mi corazón volvió a expanderse.

¡Listo!

La frecuencia de lo que quieres es cómo se siente eso en tu cuerpo. 
No es un asunto mental o un asunto complejo de administrar, como tus emociones.

Es una sensación, que generas a partir de la imagen de lo que quieres en tu vida.

Manténte en esa frecuencia y eso te ayudará a que oportunidades que ni siquiera habías imaginado, se presenten


Todas las semanas aparto algunas horas para Sesiones Estratégicas 
donde puedo ayudarte a tener mas claridad en definir la vida que amarías vivir,
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